invierno en el norte, noche blanca en oriente
y vertigo en el alma solitaria:
librando amores recorre la tierra varia
de sombras y neones, de repente
moviendose sin sigilo entre los sones
que destacan del silencio luz y dones.
al ritmo de gratitudes temerarias
se elevan hacia el cielo mis plegarias.
escasea el aire alla en lo alto:
faltamos alas humanas para el salto;
y la luna, amarilla, a lo lejos
hace de todos uno en mil espejos.
lunes 14 de marzo de 2011
queria contaros que sin poesia no se puede
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שפתי מבשר Organización Siftei Mevaser (daniEl I. Ginerman)
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domingo 3 de octubre de 2010
שיר ללב אשר לא שר
בס"ד - מאת יאיר מנחם
רק שיר אחד נותר
המרפא את הלב אשר לא שר
מעלה קולות ומנגינות
אשר פעם עדנו זוג לבבות.
עשבי מרפא, כנפי רינה
פחדים הקריבו בלהבה
והאי אפשר פתאום הונע
להיכנות בלתי נמנע.
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שפתי מבשר Organización Siftei Mevaser (daniEl I. Ginerman)
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martes 24 de agosto de 2010
כי לא בשמים היא
כמו היונה של נח, שטרחה לעוף מעבר לכל כוחותיה
רק כדי למצוא מנוח לכף רגלה, וחזרה הביתה לתבה
כשהנסיון שצברה סיגלה אותה למצוא מנוחה בבית, כך אתה:
כי לא בשמים היא, ולא מעבר לים, ולא בתרבות אחרת
ולא הרחק בקצה הארץ ולא בדמיון, כי אם על ידך. צא ולמד,
הבן וראה, ושמח והודה, ומצא ותמצא את הטוב בידך.
רק כדי למצוא מנוח לכף רגלה, וחזרה הביתה לתבה
כשהנסיון שצברה סיגלה אותה למצוא מנוחה בבית, כך אתה:
כי לא בשמים היא, ולא מעבר לים, ולא בתרבות אחרת
ולא הרחק בקצה הארץ ולא בדמיון, כי אם על ידך. צא ולמד,
הבן וראה, ושמח והודה, ומצא ותמצא את הטוב בידך.
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viernes 13 de agosto de 2010
CANTO DE HOMBRE A LA SHEJINAH
por Shraga Jazan
Te vi y me dije que seguro eres tú,
sólo Tú, la chispa que pone vida
en todas ellas. Y me dije que no vi
a nadie sino a Tí, en cada alma que vi.
Mas no soy tan grande para llegar
a tu boca ni a tu vientre ni a tus muslos sagrados:
sólo pequeñas bocas, muslos y vientres pequeños
puede mi celo amar, por amor a Tí. Y salí,
a buscarte por las calles, por los templos y tabernas,
por las playas y los parques, y te hallé mil veces:
en cada cuello, cada pupila y cada sien
a que declaré mi amor por Tí.
Mas las sonrisas, las miradas, las cinturas: ¡no eran Tú!,
y lo decían a voz en pies frente a mi alma hipnotizada.
Me instalo y se desmigajan,
o huyen cuando te buscan mis dedos delicados
entre sus mundos hondos, castos, vastos.
No se conforman con el amor a lo mejor de sí;
me atrapan por fin, con sus paredes que te encierran,
con sus fugaces escalpelos y matrices,
con sus curvas, sus dibujos,
sus caras y más caras que les das por herramienta;
y luego me han tirado, desquerido, suplicado,
rechazado, me han matado
para salvarme de quien son. Y te veo de lejos
y te intuyo al acercarme, al apropiarme:
dentro de cada quien ya no te hallo.
acaso: ¿no estás?... ¡Sí estás!
Entonces soy yo el que no está:
cuando te pierdo de vista y el rumbo hacia Tí
se vuelve azar en lo oscuro, y sólo anhelo salir
para advertirte siquiera. Ay Amor.
De las fuentes del éxtasis restan sólo palabras
sagradas, dichosas, intensas, hermosas, palabras y no más.
Palabras de poemas de otro mundo,
palabras Unas aladas y sin brazos,
palabras que dirigen, que conducen, que no son.
Conozco el laberinto y su mapa y lo enseño
a quien quiera saber de dichas más dichosas que de mí.
Y entretanto me entretengo -hombre soy-
en tus aristas y ángulos omnipresentes,
en cada letra que me anima, en cada atisbo de belleza
sueño, ruego por tí, Amor,
que donde puedas entera revelarte
te atrevas a responder a mi clamor.
Llueve en los desiertos de mi bosque
entre los pájaros pardos de trino azul.
Te me insinúas en luces nuevas por doquier.
Yo sé que se está haciendo el día, y en poco más,
esta noche habrá sabido deliciosa.
Te vi y me dije que seguro eres tú,
sólo Tú, la chispa que pone vida
en todas ellas. Y me dije que no vi
a nadie sino a Tí, en cada alma que vi.
Mas no soy tan grande para llegar
a tu boca ni a tu vientre ni a tus muslos sagrados:
sólo pequeñas bocas, muslos y vientres pequeños
puede mi celo amar, por amor a Tí. Y salí,
a buscarte por las calles, por los templos y tabernas,
por las playas y los parques, y te hallé mil veces:
en cada cuello, cada pupila y cada sien
a que declaré mi amor por Tí.
Mas las sonrisas, las miradas, las cinturas: ¡no eran Tú!,
y lo decían a voz en pies frente a mi alma hipnotizada.
Me instalo y se desmigajan,
o huyen cuando te buscan mis dedos delicados
entre sus mundos hondos, castos, vastos.
No se conforman con el amor a lo mejor de sí;
me atrapan por fin, con sus paredes que te encierran,
con sus fugaces escalpelos y matrices,
con sus curvas, sus dibujos,
sus caras y más caras que les das por herramienta;
y luego me han tirado, desquerido, suplicado,
rechazado, me han matado
para salvarme de quien son. Y te veo de lejos
y te intuyo al acercarme, al apropiarme:
dentro de cada quien ya no te hallo.
acaso: ¿no estás?... ¡Sí estás!
Entonces soy yo el que no está:
cuando te pierdo de vista y el rumbo hacia Tí
se vuelve azar en lo oscuro, y sólo anhelo salir
para advertirte siquiera. Ay Amor.
De las fuentes del éxtasis restan sólo palabras
sagradas, dichosas, intensas, hermosas, palabras y no más.
Palabras de poemas de otro mundo,
palabras Unas aladas y sin brazos,
palabras que dirigen, que conducen, que no son.
Conozco el laberinto y su mapa y lo enseño
a quien quiera saber de dichas más dichosas que de mí.
Y entretanto me entretengo -hombre soy-
en tus aristas y ángulos omnipresentes,
en cada letra que me anima, en cada atisbo de belleza
sueño, ruego por tí, Amor,
que donde puedas entera revelarte
te atrevas a responder a mi clamor.
Llueve en los desiertos de mi bosque
entre los pájaros pardos de trino azul.
Te me insinúas en luces nuevas por doquier.
Yo sé que se está haciendo el día, y en poco más,
esta noche habrá sabido deliciosa.
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martes 29 de junio de 2010
que por ellas habría de volar
que por ellas habría de volar
iaIr menachem, Tamuz 5770
enfermos de fugacidad, nadie se da cuenta que caemos.
y sólo resta un corazón a decir lo que callaste,
a hacer justicia por quien fuiste.
hay para cada quien un día en que nacer de nuevo
(como los ciclos del cosmos todo
en que estrellas, la semilla y el clamor se regeneran).
a veces, huelgan las fuerzas, y entonces,
la contrariedad se hace poema. ves en los rostros viejos
semblantes nuevos aquéllos que olvidaste,
que acaso nunca fueron y recuerdas,
que quizá los evocaste y hoy nacieron.
a veces, el vacío hace sombra que soñaste
para los cuerpos capaces de tu luz.
y entonces, apagada, tu alma fulge de repente:
quema ropas y verdor y extravíos,
traspasa trinos y aromas poco bellos
con certeza brutal hacia tu invierno.
roba las caras y más caras de tu historia;
no se amedrenta por mezquindad alguna.
bajo el santo está el perverso y el que se sabe santo,
bajo la cima fatal está el tormento.
y en la cima rubicunda del encuentro está el amor
que profiesas a sabiendas por el viento.
y de las cumbres que dijiste
resta una vida ignorada por el aire, por el mar,
por las alturas y los valles que te saben
ciego de teorías que dicen respirar por tí.
entonces toca el grito, en medio de la noche,
silente y estridente por los mohos que nací.
entonces toca el grito impune y doloroso
por los días que perdiste y me perdí.
y tras el grito esa risa en que te veo
supliendo cuanto fue porque no fui.
y de la noche amorosa nace un día
que de lunas y poemas, que de espumas,
responderá a las preguntas que olvidé preguntar,
será de amores que olvidé soñar;
conjugará las pasiones que creí
en tiempo de vidas que no supe dar,
y será de palabras nuevas que escribí
cuando no sabía que por ellas
habría de volar.
iaIr menachem, Tamuz 5770
enfermos de fugacidad, nadie se da cuenta que caemos.
y sólo resta un corazón a decir lo que callaste,
a hacer justicia por quien fuiste.
hay para cada quien un día en que nacer de nuevo
(como los ciclos del cosmos todo
en que estrellas, la semilla y el clamor se regeneran).
a veces, huelgan las fuerzas, y entonces,
la contrariedad se hace poema. ves en los rostros viejos
semblantes nuevos aquéllos que olvidaste,
que acaso nunca fueron y recuerdas,
que quizá los evocaste y hoy nacieron.
a veces, el vacío hace sombra que soñaste
para los cuerpos capaces de tu luz.
y entonces, apagada, tu alma fulge de repente:
quema ropas y verdor y extravíos,
traspasa trinos y aromas poco bellos
con certeza brutal hacia tu invierno.
roba las caras y más caras de tu historia;
no se amedrenta por mezquindad alguna.
bajo el santo está el perverso y el que se sabe santo,
bajo la cima fatal está el tormento.
y en la cima rubicunda del encuentro está el amor
que profiesas a sabiendas por el viento.
y de las cumbres que dijiste
resta una vida ignorada por el aire, por el mar,
por las alturas y los valles que te saben
ciego de teorías que dicen respirar por tí.
entonces toca el grito, en medio de la noche,
silente y estridente por los mohos que nací.
entonces toca el grito impune y doloroso
por los días que perdiste y me perdí.
y tras el grito esa risa en que te veo
supliendo cuanto fue porque no fui.
y de la noche amorosa nace un día
que de lunas y poemas, que de espumas,
responderá a las preguntas que olvidé preguntar,
será de amores que olvidé soñar;
conjugará las pasiones que creí
en tiempo de vidas que no supe dar,
y será de palabras nuevas que escribí
cuando no sabía que por ellas
habría de volar.
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jueves 8 de abril de 2010
A fundar la casa nueva (iaIr menachem, 2004)
Recuerdo cuando llegaste. Llegaba y naciste apenas junto a la puerta siete años después. Aparecías vestida de morado: el negro riguroso te rubricaba la sonrisa. Mirabas la puerta cuando me viste (inexperiente, nos confundiste). Giré sobre mis goznes rendido ante la revelación que no sabías. Sonreías, y la luz escapaba de entre tus labios, de los colores de tus versos. Tan sólo ver las sombras, olvidaste: sabías todo; habías nacido dentro, y no obstante, olvidaste y empezaste a buscar, a preguntar, y la sombra nacía de la luz que huía de tus labios y tú preguntabas a la sombra buscando un más allá que se movía contigo sin cesar. Nos decías todo el tiempo y tus verdades te sabían a preguntas: te vaciabas al ritmo de respondernos y tu desesperación nos sumía en la perplejidad: "¡mira, ahí está la verdad!", te decíamos señalando tu presencia y enfurecías de dolor por mi silencio y se me agotaba la voz y no me oías. Sólo decías mi nombre y yo solía llamarme de otro modo y te llamaba por el nombre que llevabas en la frente y no veías. No sabíamos qué hacer con una mujer allí. Se haría inútilmente tarde. Aguardabas un hijo mío por cada árbol del jardín que me sabía añorando los vestigios de tu celo. Satisfecho de no dar explicaciones, te tomaré del brazo entonces y nos fuimos rumbo al puerto en que recala esta metáfora de amor. A fundar la casa nueva. Allá, en casa, todos aguardan entonces, y acaso el ejemplo cunda. A fundar, amor, la casa nueva, ahora que te he dado en custodia todas las letras de mi nombre. Mañana, que -¿recuerdas?- ayer lucía luminoso.
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The One of Us -by iaIr menachem
Just mere noisy angles
and the rest was silent.
It was to try the feet upon new eagles,
the head of Humpty-Dumpty this time below the wall,
and you my darling so far so clear so bright:
It's me, downhide this case,
this board of keys, the silly skill
of talking birdie words
rocking myne, my world
of lives unlived in mind.
You"ll ask for truth, I know,
and let me take a chance:
outside, mere noisy angles,
and no rest of me throughout the noise.
Instead of that old fashion
to feel alive arrasing skies,
here I am but it's not me,
here I pray but I'm the pray,
and neither self nor even pray
is meant to be what I have been.
If you feel somewhere my shadow
that close to your smell
like touching you as well,
remember that: I have no shadow;
I'm fed of light of night and day
to heave it, to heave myself:
Just hung you hardly on my wings
the way life chosen you, my darling
and choosen me indeed
to be born, bird, eternal song,
minimal beauty of the wrong
that becomes truth as heaves the way.
If you feel somehow my shadow
touching you in light and scream,
just know it's not a dream:
It's me, my soul, sacred you, honey
my half of me; let's mean: myself.
iaIr menachem
and the rest was silent.
It was to try the feet upon new eagles,
the head of Humpty-Dumpty this time below the wall,
and you my darling so far so clear so bright:
It's me, downhide this case,
this board of keys, the silly skill
of talking birdie words
rocking myne, my world
of lives unlived in mind.
You"ll ask for truth, I know,
and let me take a chance:
outside, mere noisy angles,
and no rest of me throughout the noise.
Instead of that old fashion
to feel alive arrasing skies,
here I am but it's not me,
here I pray but I'm the pray,
and neither self nor even pray
is meant to be what I have been.
If you feel somewhere my shadow
that close to your smell
like touching you as well,
remember that: I have no shadow;
I'm fed of light of night and day
to heave it, to heave myself:
Just hung you hardly on my wings
the way life chosen you, my darling
and choosen me indeed
to be born, bird, eternal song,
minimal beauty of the wrong
that becomes truth as heaves the way.
If you feel somehow my shadow
touching you in light and scream,
just know it's not a dream:
It's me, my soul, sacred you, honey
my half of me; let's mean: myself.
iaIr menachem
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