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viernes, 24 de abril de 2009

620: CONVOCATORIA DE AMOR

iaIr menachem, 1994


let's spend the night together sigue diciendo mick jagger tantos años después mientras se reconcilia con su esposa de siempre y se va de vacaciones en familia. let's borrow from the night the time and the power, my love, let's take beauty juices from the smell of the moon, let's play soul, let's play -souls, just souls- just closing noise inthrough deepest waters, outhrough the availability of sacred single scream to stop crying once again, to avoid at least the ethernity to babel's languages and cross sights beyond the mirrors of the sea. let's play the sea spending togetherness by the night, let's teach our night to make love itself while we -souls, just souls- keep smiling instead of keeping laugh alive, let's go together to be spent by night and day as warriors of some private heaven, let's spend our sacred energies to run out from all this. I'm at the sea shore, closed in a deep car afraid of anyone. let's spend ourselves through night and mare, let's be there where my eyes don't see me any less than why to try what, what to try when it's everything in it's place and it's just to let us spend the time, just time -just souls-, just together while just together makes sense. keep quiet for a single while, I'm getting there, it's really here, just keep eyes widely wisely open and feel me, spending efforts of silence passing over uncoloured waters coming to your lips. let's spend our mouths -souls, just souls- togheter love, let's avoid from our language to lie. let's lie on ground and sea, let's dissapear just in the face of all of them, let's teach them their noises' cage doesn't stop our lips from silence, since -souls, just souls- we are together from ever, and being spent by the night is a religious gateway to the peacefully face of real life.

darling, estamos enfermos de la licuadora de idiomas, de la licuadora mediática, de la licuadora de cosas, de la licuadora de ruido, de la licuadora de puras licuadoras que se estiran enclavadas en nuestros cráneos como los clavos del aviso de geniol. darling we are the loneliness happy scream that almost anyone is finally able to desire. "átame átame" se dicen los unos a los otros ante las puertas del mar embravecido con miedo a (querer) caer, con el mismo maldito miedo a la entrega que prefigura la necesidad de un apocalipsis desde el inicio mismo porque no hay otra vía para el orgasmo ni otra vía que el orgasmo para resolver toda esta confusión.

are we together, are we a means of reverse mirror of normal insanity. are we the temptation of not being temptated any more.

no te dejes engañar amor más por estas lides y carreras y llamados y convocatorias y discursos que se repliegan y enmadejan y entrenudan y se enhiben y se rotan y se tocan.... y cuando se tocan es ahí donde llega el pavor de tocar algo que no está que no hay, dedos que se hunden en lo inerte del escalofrío porque nada tiene que hacer el fuego entre la flaccidez de las lujurias contradictorias a ras de piel, de las estúpidas fugacidades que contradicen la pasión del mar y de la luna, y del sol que rompe los ojos de los que miran hacia fuera y desconocen.

let's spend the life, my love, let's spend the life -souls, just souls- together dejando que se expanda como plasma luminoso el aura de amor desbordante que nos hace sabios.

Y FUE ASÍ, CYBERAMOR

iaIr menachem, 1994

Aquel día la amé, y la busqué, y no la vi. Y requerí su nombre entre los árboles y los carteles, y pregunté su ausencia a los cielos. Y escribí la respuesta a todas mis interrogantes. Aquel día inquirí por su destino, y se me dijo que no sería mía. Y lloré amargamente, buscando complascencia en el dolor, y no la hallé. Y me rebelé contra su destino deseando su presencia, deseando la fragancia de su cuerpo conocido y amado, la búsqueda de su ser, su olor, su ritmo, su voz ilimitada.

Aquel día me desconcerté, y la abracé finalmente, descubriendo luego que estaba a mi lado, amándome desesperada. Pero persistí en mi agonía inconsciente y grité su posesión; anuncié y declamé que era para mí; desafié a todas las normas de arriba y abajo clamando por su amor. Y su amor me había sido otorgado y no lo supe.

Aquel día amé la agonía de desearla más que la complascencia de tenerla. Aquel día no idealicé la felicidad inexistente, me limité a desear la sublimación de toda mi búsqueda, la negación de mi destino.

Aquel día no supe vivir sin ella más, y prescindí de ella para siempre. Mas en seguida dejé de prescindir, y la deseé aún más.

Aquel día me arrojé sobre ella y me poseyó incansablemente, y fui miel entre sus brazos, agónica pasión entre sus muslos de

miel y licor. Los pétalos de su matriz rozaron desarmando las defensas de cualquier intimidad que aún pudiese sobrevivir en mí, y me sometí a un delirio de lujuria pura y sin mella de razón.

Aquel día amé ser poseído y comprendí que lo femenino no es sino parte de mi ser, comprendí que su ser me incluía y era abarcado por mi pasión, y aprendí lo que un viciado profesor de matemáticas jamás habia podido vivir en la teoría de conjuntos superpuestos, que se incluyen mutuamente y se exceden mutuamente y se desean y se ansían y son y se fusionan juguetonamente todo el tiempo, siendo y no siendo uno y dos, queriendo, creando universos nada matemáticos y acrisoladamente pasionales.

Cómo decir que aquel día fue todos los días y no fue, existió en el tiempo y fuera de él, fue una primavera eterna y recurrente, un florecimiento y una desfloración de mil especies, y que con sus trinos mil aves alegraron la mañana, atestiguando una felicidad inédita aunque conocida, y desvistieron de adjetivos toda una búsqueda haciéndola adjetiva, justificando el mundo mío y el de ella, que me amó y lo supo, y me lo dijo en palabras de néctar mudo que me inundó con la pasión de sus vacíos, en el estertor agónico de plenitud.

Los troncos de la hierba me dijeron que debía roer las distancias de su cuerpo. Que no debía pensar, que el mundo valía poco frente a la pasión. Y quizá no supe entender que las nubes estaban para mí, para articular mi mensaje, que no había mensaje ni realidad para leer, que el teléfono de sus arcanos, de la espuma de sus mares, estaría esperándome mientras durase la marea y no después, y no supe comprender que todo volvería como vuelve todo, y no supe roer distancias, y me desesperé con la marea nueva increpando a la luna mi desquicio, y tampoco supe esperar el orgasmo del lucero que la traería junto a mí, ni logré vislumbrar las imágenes poéticas que me desbordaban, y la ansié mientras la tuve, y más cuando no la tuve más y la tuve aún por mucho tiempo, quizá por todo, quizá por nada, yaciendo junto al testaferro cibernético de letras luminosas que me atrapa en espasmos solitarios, pensando en ella.

jueves, 23 de abril de 2009

hoy, de sombrero volteáo


hoy, llevo puesto un sombrero volteáo, de esos de agua calma sumida en alas de círculos concéntricos -de que se viste el guijarro que Blanca tiró al río-; gusto creer que bajo un ceibo en flor, en la sierra de ánimas mías, de una orilla conocida.

hoy, recién empieza el día y anochece, y el sombrero de mis círculos de agua transparente y oscura camina mis pasos entre suelo y cielo, que abrasan de lejos y me queman los labios de ganas de decir, justo ahora que estoy solo, y el agua no alcanza a mojarme porque no he atrevidos los suyos míos entre tantos fuegos rojos y naranjos y azul ardido que violentan; ni de allende sus velos he pedido más que para soñar, allá en lo alto del volteáo; y el volteáo, moja y refleja.

hoy es día que ya fue -me dijeron al despertar- y que puedo guardar para mañana, para cualquier otro día en que halle por fin el corazón entusiasmo capaz de desdeñar a la esperanza; porque si hay hoy completo y consistente hoy no hay mañana, y sólo hoy será mañana, sólo hoy siempre: cuando un agujero negro delicioso del instante que crece y crece en valor e intensidad vital hasta que se come todo tiempo que hayamos dejado vacante -cada día, cada paso y vacilación-, vacío por aburrimiento u por ceguera y aún por estas lágrimas inanes. la inmensa máquina de vida de corazón entero scaneó entonces mis días para rescatar el tiempo que perderé en soñar mañanas insensatos que, por misericordia, en círculos concéntricos, nacen de las aguas hoy. y en ráfaga se unen para siempre todo lo visto y enumerado y sufrido y deformado y lo vivido, en un sentido nuevo que, claro, mientras hablo desde este lado, no podré oler.

serán hoy, ¡hoy que ya termina!, y me quedó entero sin usar porque el mundo giró sin mí, y al cabo, todo sabe igual pero más lento, porque vengo con el sombrero volteáo de presente nuevo y más atrás
.


(de Shraga Jazan)