domingo, 26 de abril de 2009

Las letras que cifran nuestros días (II)

iaIr menachem

Néstor y Paul son físicos, científicos serios y probos, y se hallan perplejos. Ante ellos el laboratorio, conmocionado por la interrogante que devasta certezas. Las papeleras rebosan borradores desechados, que se encarnan insolentes -indolentes- sobre mesas y piso, sobre el instrumental al que la inclemencia palmaria del 137 convirtió en obsoleto.

Ciento treinta y siete. Han inundado las paredes con distintas grafías del número pavoroso. Sus teorías carecen de toda herramienta para descubrirlo, para enunciarlo, para comprobarlo; y no obstante está allí: el inverso de 137,035999710..., la constante de la estructura fina del universo que determina el comportamiento de cuanto Es frente a nuestros sentidos. Avraham, que ignora las angustias de Paul y Néstor, eleva su plegaria.

El sabe que el mundo fue creado por el nombre E-lohím, que significa "ba'al hakojót"; ésto es: dueño de todas las fuerzas. Y como es arriba es abajo, por lo que el valor numérico de "ba'al hakojót" equivale al valor numérico de la palabra "Israel". En los mundos bajos, es Israel el administrador de las fuerzas vivificantes con que el Creador renueva de continuo la acción de Bereshít.

Néstor y Paul ven desmoronarse su certidumbre científica. Saben, ahora sí, que hay constantes del cosmos, ejes fundamentales de la existencia, a los que su ciencia no tiene acceso. No saben que el nombre E-lohím es utilizado a veces para denominar a los ángeles, a los ministros que representan en el Firmamento la voluntad de los pueblos de la Tierra. Por ello, no saben de la expresión "E-lohéi haE-lohím", "Dios de todos los dioses", o más propiamente, "amo de todo poder".... no saben que 137 es el valor de "E-lohéi haE-lohím", que rige a la naturaleza en la Creación toda, a partir de las reglas esenciales explicadas en la Kabaláh.... cuyo nombre hebreo vale 137 también.

Todos parecen saber lo mismo. A unos los angustiará hasta que se quiebre la soberbia que hace aparecer como omnipotente su ciencia. Al otro, le elevará a un éxtasis maravilloso.


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