viernes, 24 de abril de 2009

MAPA ABSURDO DE LA CELDA INFINITA DE LA QUE NO SE PUEDE ESCAPAR...

...porque es imposible llegar a sus confines

iaIr menachem, 1995

Sólo resto solo en la colmena. Ayer besaron la brisa los últimos engendros de mi labor. Se entregaron a la inerte placidez del vuelo bajo. Me arrojaron, quizá. Y crearon un vacío positivo, un abismo que llena todo de nada; y se repite -nada, nada, nada- en series que trazan garabatos ridículos sobre el ya caricaturesco espejo de mi memoria.
Sólo resta en mí, sola, la colmena. Las preguntas me vaciaron de respuestas; los engendros de mi luz, reflejos que produce la opacidad de mis tinieblas, se tornaron indolentes; sus facciones adquirieron la parálisis del asombro desmesurado; la violencia de sus gestos rompió lazos y quedó, sola y lúbrica como la colmena; fértil mas infecunda. Luz de mis engendros. Luz...?
Sólo resta la colmena. No estoy solo. Cuánto cariño y dedicación, cuánto delirio y obsesión me requirió resistir su construcción? Edificio estético que albergaría la historia de mis instintos, varia materia hueca -varia materia- protegida en la lubricidad sensual de los tiempos y los espacios que no fui.
Sólo resta... pienso, luego existe la colmena. Minuciosamente alados, multitud de bichos han huido, desde dentro de ella hacia su interior. En su corazón, una pregunta. Cuál es la pregunta -inquieren al abismo, que quizá sea la pregunta.
Soledad entre la multitud, pervive porque sufre la ausencia de dolor.

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